Los nizaríes, hashshashín o asesinos fueron una secta religiosa ismailí
de Oriente Medio activa entre los siglos VIII y XIII. Se hizo famosa a
partir del XI por su actividad estratégica de asesinatos selectivos
contra dirigentes políticos o militares. En ese periodo tuvo su sede
principal al norte del
actual Irán. A pesar de su escaso número, los nizaríes parecen haber
aterrorizado enormemente a sus enemigos. Realizaron muchas acciones
mortíferas y lograron alcanzar a personajes muy protegidos, creando la
leyenda de que nadie podía escapárseles. Fue Marco Polo quien popularizó
en Europa la leyenda del origen del nombre de Asesinos con el que la
secta pasó a la historia en occidente. El término asesino, que hoy es
una palabra común, procede del árabe hashshashín, que literalmente
significa "consumidores de hachís", aunque es una hipótesis todavía sin confirmar. Es un nombre despectivo, que como
muchos otros datos sobre la secta procede de sus numerosos enemigos, ya
que la mayor parte de la documentación nizarí fue destruida con el
castillo de Alamut.Los homicidios políticos practicados por los nizaríes pretendían ser ejemplificadores y se hacían a plena luz del día, cuando la persona objeto del atentado estaba rodeada de público, lo que suponía que el asesino era capturado y ajusticiado invariablemente tras cometer su asesinato. La leyenda atribuye el arrojo y el encarnizamiento de los homicidas, que sabían que no saldrían vivos de su acción, al consumo de hachís, o quizá de otras drogas llamadas genéricamente por este nombre. Una versión más elaborada de la leyenda cuenta que los dirigentes de la secta captaban a las personas destinadas a matar a los oponentes políticos del siguiente modo: eran drogados con hachís hasta quedar dormidos. Entonces se les llevaba a un jardín secreto del castillo de Alamut, lleno de agua, animales exóticos, árboles frutales y bellas mujeres, donde despertaban creyendo que se encontraban en el paraíso. Tras gozar durante unas horas del supuesto edén, era de nuevo drogados por las doncellas y despertaban en el punto de partida. Un líder de la secta les decía entonces que habían tenido el privilegio de conocer el paraíso y que podrían volver a él, por toda la eternidad si se sacrificaban el pro de la causa. Esto explicaría el valor que demostraban en sus acciones armadas. La palabra hashshāshīn, plural de hashshāsh, pasaría a las lenguas europeas como asesino.
Fuente: es.answers.yahoo.com
No hay comentarios :
Publicar un comentario